El queso de Tafí del Valle tiene más de tres siglos de historia. Nacido en el siglo XVIII con la llegada de los jesuitas, que adaptaron técnicas manchegas al entorno tucumano, se consolidó como producto único: pasta semidura, sabor equilibrado y notas que reflejan el clima y la altura de los Valles Calchaquíes. La reciente obtención del sello de Indicación Geográfica (IG) lo convierte en el primer lácteo del país con esta distinción, garantizando autenticidad y defendiendo su marca frente a imitaciones.
El queso de Tafí del Valle tiene más de 300 años de tradición, iniciada por los jesuitas en el siglo XVIII, quienes adaptaron técnicas manchegas al entorno local utilizando leche de vaca en lugar de oveja. Desde entonces, la producción se mantuvo viva, hoy en manos de la novena generación de la familia Frías Silva en la estancia Las Carreras.
Tafí del Valle, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, es un destino que brilla tanto en verano como en invierno. En los meses cálidos, el Festival Nacional del Queso, el dique La Angostura y el Parque de los Menhires son protagonistas. En invierno, la nieve en el Abra del Infiernillo y las caminatas de montaña transforman el paisaje en un refugio natural. La gastronomía regional, las peñas folclóricas y las artesanías completan la experiencia.
La cultura se respira en cada rincón: la Capilla Jesuítica de La Banda y el Museo Jesuítico narran la historia de las misiones que introdujeron la producción quesera, mientras que las ferias artesanales mantienen viva la identidad diaguita-calchaquí. Cada horma de queso es también un relato de territorio y tradición transmitido de generación en generación.
La obtención del sello IG abre nuevas oportunidades para posicionar el queso en mercados nacionales e internacionales. Se suma a otros productos argentinos con identidad territorial como el salame de Tandil, el cordero patagónico o el aceite de oliva mendocino. Para Tafí del Valle, significa un incentivo turístico que refuerza su perfil como destino gastronómico y cultural, atrayendo visitantes durante todo el año.
El queso de Tafí del Valle es más que un alimento: es símbolo de territorio y tradición. Y si de celebrar se trata, la “picada perfecta” se arma combinando este queso con el salame de Tandil, también distinguido con IG. Argentina demuestra así que lo tiene todo: paisajes, cultura y una riqueza gastronómica capaz de seducir al mundo.