Lunes 15 de Septiembre 2025
ADORABLE PERO...

Okunoshima: la isla japonesa invadida por conejos y un pasado que nadie quiere contar

Miles de conejos saltan libres en esta isla del mar interior de Japón. Pero detrás de la ternura, hay una historia oscura que mezcla guerra, gas venenoso y silencio oficial.

(Fuente: IStockphotto)
Escrito en TURISMO el

A simple vista, Okunoshima parece el paraíso de los peluches vivientes. Ubicada en la prefectura de Hiroshima, esta pequeña isla japonesa es conocida mundialmente como Rabbit Island. Allí, más de mil conejos salvajes corretean entre senderos, se acercan a los turistas y protagonizan selfies que parecen salidas de una campaña de marketing kawaii. Pero lo que pocos saben es que este lugar adorable tiene un pasado que no se puede acariciar.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Okunoshima fue una base secreta del ejército japonés para la producción de armas químicas, especialmente gas venenoso. El proyecto fue tan confidencial que la isla fue borrada de algunos mapas oficiales. Los conejos, según algunas versiones, fueron introducidos para probar los efectos del gas. Aunque el gobierno japonés niega esta conexión directa, el vínculo entre la plaga actual y el pasado bélico sigue siendo objeto de debate.

(Fuente: Chegoku)

Hoy, la isla es un destino turístico que mezcla lo bizarro con lo encantador. Se llega en ferry desde Tadanoumi, y el recorrido cuesta unos ¥300. No hay autos, ni semáforos, ni hoteles de lujo. Solo senderos, ruinas de fábricas abandonadas, un museo sobre armas químicas (sí, existe) y conejos que se acercan como si supieran que son los verdaderos dueños del lugar. Los visitantes pueden comprar alimento especial para ellos, pero está prohibido llevar mascotas o cazarlos. La isla es suya, literalmente.

Lo curioso es que los conejos no tienen depredadores naturales en Okunoshima, lo que explica su explosión demográfica. Algunos turistas han reportado que los animales se suben a las mochilas, persiguen bicicletas y hasta se meten en carpas. Es como estar en un videojuego donde el nivel final es ternura extrema con soundtrack inquietante. Porque sí, el contraste entre la belleza actual y el pasado tóxico es tan fuerte que parece diseñado por un guionista con sentido del humor ácido.

(Fuente: TheGate)

Okunoshima es una isla que no se puede clasificar. Es adorable, sí. Pero también es incómoda, misteriosa y profundamente simbólica. Un destino que invita a reflexionar mientras se acaricia una oreja suave. Porque a veces, el turismo más revelador no está en los monumentos, sino en los lugares donde la historia se esconde detrás de una sonrisa peluda.