El mapa aeroportuario argentino está viviendo una transformación profunda, y el Norte aparece como protagonista. Dos obras paradigmáticas —en el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes de Salta y en el Teniente Benjamín Matienzo de Tucumán— reflejan el fortalecimiento de una política que busca descentralizar el acceso aéreo al país y ofrecer nuevas alternativas a los clásicos nodos de Buenos Aires.
En Salta, la ampliación y modernización de la terminal alcanzó ya un 50% de avance, con una inversión estimada en 100 millones de dólares. El proyecto permitirá aumentar en un 65% la capacidad operativa del edificio, habilitando la operación simultánea de cuatro vuelos domésticos y dos internacionales. La obra, supervisada por el gobernador Gustavo Sáenz y Aeropuertos Argentina 2000, apunta a optimizar tiempos de embarque y conexión, consolidando a Salta como un hub regional de creciente importancia.
En Tucumán, el aeropuerto Benjamín Matienzo inició una remodelación integral con una inversión de 50 millones de dólares, financiada en conjunto por Nación y la provincia. El plan contempla mejoras en los sectores de check-in, preembarque, hall central y áreas de servicios, duplicando la capacidad de procesamiento de pasajeros de 800 a 1600 por hora. Con un plazo de ejecución de 26 meses, la obra se presenta como la más relevante en décadas para la infraestructura estratégica de la provincia.
Estos avances no solo implican mejoras edilicias: representan un cambio de paradigma. El Norte argentino comienza a posicionarse como una nueva ventana de acceso internacional, capaz de recibir turistas y negocios sin necesidad de pasar por Aeroparque o Ezeiza. En un país donde la conectividad aérea es clave para el desarrollo económico y turístico, Salta y Tucumán se suman a la competencia con estaciones modernas como las de Mendoza y Córdoba, ampliando el abanico de opciones y descentralizando el flujo de pasajeros.
En definitiva, las obras en Salta y Tucumán son más que infraestructura: son una apuesta política y estratégica. El Norte se prepara para ser protagonista en el turismo y el comercio internacional, ofreciendo al mundo una puerta de entrada distinta, moderna y cada vez más competitiva.