Sábado 20 de Septiembre 2025
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Una batalla tras otra: DiCaprio y Anderson, una dupla feroz en la película más audaz del año

Esta adaptación libre de Vineland de Thomas Pynchon mezcla acción, sátira política y drama familiar en una obra que ya se perfila como candidata al Oscar.

(Fuente: Imdb)
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Cuando Paul Thomas Anderson y Leonardo DiCaprio se unen, el cine se transforma en acontecimiento. Una batalla tras otra, que se estrena esta semana en Argentina, es la primera colaboración entre el director de Magnolia y Licorice Pizza y el actor de El lobo de Wall Street. Y el resultado es una película que no se parece a nada: feroz, absurda, conmovedora y profundamente actual.

Basada libremente en la novela Vineland de Thomas Pynchon, la historia sigue a Bob Ferguson (DiCaprio), un exrevolucionario devenido en ermitaño que debe rescatar a su hija adolescente cuando un enemigo del pasado reaparece. Lo que empieza como una misión personal se convierte en una odisea política, con persecuciones, milicias, traiciones y una sátira que recuerda por momentos a Dr. Strangelove de Kubrick.

(Fuente: Warner)

El elenco es de lujo: Sean Penn como el antagonista siniestro, Benicio del Toro, Regina Hall, Teyana Taylor, Alana Haim, Wood Harris y el debut de Chase Infiniti. La música es de Jonny Greenwood, habitual colaborador de Anderson, y la fotografía de Michael Bauman, rodada en 35mm con cámaras VistaVision. La producción estuvo a cargo de Ghoulardi Film Company y la distribución corre por cuenta de Warner Bros. Pictures.

(Fuente: Imdb)

Con una duración de 162 minutos, la película combina géneros con maestría: comedia negra, thriller político, drama familiar y acción desbordante. La crítica internacional ya la ubica entre las mejores del año, con elogios de Steven Spielberg, quien la definió como “una mezcla de cosas tan extrañas y relevantes que te hacen reír para no gritar”.

Pero más allá del virtuosismo técnico, lo que destaca es el corazón emocional de la historia. DiCaprio entrega una actuación intensa y vulnerable, y Anderson demuestra una vez más que puede controlar el caos narrativo con elegancia. Una batalla tras otra no es solo cine de autor: es cine urgente, incómodo y necesario.