Sin duda una gran mayoría de los Argentinos somos amantes de disfrutar del buen vino, pero sin embargo, muchos de nosotros, no hemos conocido más que algunas variedades de blends y quizás, asociado algunas deliciosas experiencias con marcas y bodegas, pero la realidad es que muchas veces, al momento de tener que aportar "un buen vino", desconocemos cuál de todas los aspectos de las diferentes variedades será la que ofrezca el mejor maridaje con la comida en la cual será degustado.
La buena noticia, es que no será necesario que recuerdes minuciosos detalles, ni demasiados blends, sino más bien algunos aspectos conceptuales básicos que te orientarán para elegir un vino adecuado para la comida.
Si bien el concepto clave en el maridaje es buscar el equilibro entre los sabores y no caer en la desproporción de los complementos, tienes dos formas de influenciar en este equilibrio que podríamos definir así: (1) podés subordinar el vino a la comida (es la opción recomendada de los que saben), o subordinar la comida al vino (al haber elegido el vino primero, podrás obtener ideas específicas de cuál es su maridaje ideal).
Ahora bien, sin importar el método que elijas con estos 5 tips vas a tener rasgos conceptuales elementales para poder elegir el maridaje más atinado.
1. Buscar un equilibrio
Si no eres un experto en la materia, una mala elección podría resultar en una experiencia que podría incluso atentar contra el sabor de la comida en la cual participarás, así que el primer tip es siempre tener en consideración que para maridar un vino, hay que buscar esa estabilidad de sabores que solo se encuentra al conocer que plato se degustará, que ingredientes lo componen, qué condimentos y tipo de cocción conlleva.
2. Tablas de Quesos y Carnes blancas vinos blancos
Si tu opción son las tablas de quesos o bien las carnes blancas, por semejanza o similitud, la comida con tonos claros visualmente, son ideales para acompañar con vinos blancos. En el caso del pollo, o de la mayoría de los pescados, las uvas Chardonnay al tener una acidez media, aroma cítrico, especiado y hasta algo caramelizado, proporcionará una combinación excelente para la ocasión.
En el caso de los mariscos y las tablas de queso, podés experimentar con algo más seco, como propone el Sauvignon Blanc, y en el caso del Sushi (si decides reemplazar el Sake), un Brut Nature aportaría el toque de lujo para el paladar.
3. Embutidos y comidas ligeras se acompañan con vinos tintos jóvenes o Rosados
Una característica de los vinos rosados y los tintos jóvenes que tuve la oportunidad de descubrir gracias al enólogo de la bodega Campiña de Nant y Fall (lo cual espero recordar bien y no se demasiado simplista), es que éstos, tendrán menos intensidad en su sabor y menor cuerpo, lo cual evitará que tapes los sabores de las comidas ligeras como la picada de embutidos y fiambres, las pastas, o la mayoría de las carnes a la parrilla. Si bien las uvas como Merlot, Syrah y tempranillo funcionan muy bien, cabe destaca que el maridaje del Pinot Noir Rose con los quesos semi estacionados y del Pinot Noir tradicional con esas deliciosas pastas quedarán para siempre en memoria a la hora de tener que elegir.
4. Platos contundentes van mejor con Vinos Reserva o Gran Reserva
Se llama vinos reserva o gran reserva a los vinos que superan un añejamiento mínimo de 3 a 5 años, donde habitualmente pasan al menos sus primeros 18 meses o más en barricas de roble. Estos vinos se caracterizan por tener mayor cuerpo, intensidad y en algunos casos mayor graduación alcohólica.
Son ideales para platos fuertes como los guisos de invierno, los cortes de carne más tradicionales como el Bife de Chorizo, algunas carnes que suelen cocinarse especiadas como el ragú de cordero, el goulash o platos más condimentados como el Lomo a la pimienta o el mondongo a la española Aquí, variedades como el Bonarda, Malbec, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc son los más recomendados.
5. Evita los maridajes imposibles
Los platos de inicio o de fondo con sabores, dulces, amargos y/o metálicos, como en el caso de los escabeches, las recetas con habas, espárragos o alcauciles son realmente complejos de maridar, y la recomendación más atinada aquí sería un vino más bien ajerezado, o un espumoso blanco no demasiado seco.
Esperamos haber cumplido tus expectativas con estos cinco tips para recién iniciados en esta tan apasionante cultura del vino cuya sofisticación a través de los años dió concepto a conceptos como el maridaje de vinos y comida, y ojalá la próxima vez que te inviten a algún evento y te pidan llevar "un buen vino", recuerdes ó simplemente busques en nuestro medio estas sugerencias.