Miércoles 27 de Mayo 2026
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Belgrano campeón: el Pirata que rompió la lógica y conquistó el fútbol argentino

Con Zielinski como arquitecto, Zelarayán como cerebro y Uvita Fernández como héroe inesperado, Belgrano escribió la página más grande de su historia y le dio al interior una estrella que parecía imposible.

Escrito en DEPORTES el

El fútbol argentino tiene campeones poderosos, gigantes históricos, estructuras millonarias y clubes acostumbrados a levantar copas. Pero esta vez la gloria coronó a Belgrano. El equipo de barrio. El club de Alberdi. El que durante años construyó identidad desde la resistencia, desde la tribuna y desde la épica. Hoy, por primera vez, el Pirata es campeón del fútbol argentino.

El 3-2 ante River Plate en el Mario Alberto Kempes ya quedó tatuado en la memoria colectiva del fútbol nacional. Belgrano remontó una final dramática, con dos goles de Nicolás “Uvita” Fernández en el cierre y una actuación decisiva de Lucas Zelarayán para quedarse con el Torneo Apertura 2026.

Pero el título empezó mucho antes...

El regreso del Ruso: un entrenador que entiende Belgrano

Hay entrenadores que representan clubes. Ricardo Zielinski pertenece al pirata.

Para Belgrano, el Ruso es una identidad futbolística. Es el hombre que ya había protagonizado una de las gestas más importantes del fútbol argentino cuando mandó a River al descenso en 2011. Y ahora volvió para cerrar el círculo: darle la primera estrella de Primera División al club.

Su Belgrano campeón no fue un equipo espectacular en el sentido clásico. No necesitó monopolizar la pelota ni ganar por goleada. Fue otra cosa: un equipo incómodo, mentalmente fuerte, competitivo y ferozmente convencido.

Zielinski armó un equipo que sabía sufrir. Y en Argentina, eso sigue siendo una virtud decisiva.

Belgrano entendió algo que muchos olvidan: los campeonatos no siempre los gana el que juega más lindo. Muchas veces los gana el que mejor interpreta los momentos.

Ricardo Zielinski

Zelarayán: el regreso del hijo pródigo

Todo campeón necesita un futbolista que ordene el caos. Ese jugador fue Lucas Zelarayán.

El “Chino” volvió a Belgrano con pertenencia. Y eso cambió todo.

En un fútbol argentino donde muchos regresos son más marketing que rendimiento, Zelarayán volvió para jugar de verdad. Para hacerse cargo. Para conducir.

Su torneo fue brillante desde lo conceptual: manejó ritmos, encontró pausas cuando el equipo necesitaba respirar y apareció siempre en los partidos pesados. En la final ante River ejecutó el córner del empate parcial y fue el jugador que le dio claridad a un partido emocionalmente desbordado.

Belgrano tenía intensidad. Zelarayán le agregó jerarquía, y eso transformó al equipo.

Lucas Zelarrayán

Uvita Fernández y la construcción de un héroe popular

Los campeones también necesitan símbolos. El de Belgrano tiene nombre y apellido: Nicolás “Uvita” Fernández.

Entró en la historia grande del club en apenas unos minutos. Penal para el 2-2. Gol para el 3-2. Delirio absoluto.

Pero hay algo más profundo en la explosión de Uvita: representa perfectamente el ADN de este Belgrano.

No es una superestrella mundial. No es un delantero de portada internacional. Es un futbolista de recorrido, de pelea, de reconstrucción permanente. Y justamente por eso conecta tanto con el hincha pirata.

Su historia tiene más sacrificio que glamour,  por eso sus goles ya parecen pertenecer al folklore del fútbol argentino.

Nicolás "Uvita" Fernandez

El campeonato del interior profundo

Hay un dato enorme detrás de esta consagración: Belgrano se convirtió en el primer club indirectamente afiliado a AFA en salir campeón de la máxima categoría.

El título de Belgrano también es una victoria cultural del interior argentino contra décadas de centralismo futbolero. Córdoba siempre respiró fútbol. Siempre llenó estadios. Siempre produjo jugadores. Pero rara vez pudo romper la barrera definitiva.

Por qué Belgrano es campeón

Belgrano salió campeón porque entendió quién era... no intentó parecerse a nadie.

No quiso copiar modelos europeos imposibles. No se obsesionó con estadísticas vacías ni con estéticas artificiales. Construyó un equipo coherente con su historia, con su gente y con su entrenador.

Fue un equipo emocionalmente fuerte, con líderes futbolísticos reales. Recuperó jugadores identificados con el club y llegó a la final convencido de que podía ganarle a cualquiera.

En tiempos donde muchos equipos parecen marcas, Belgrano siguió pareciendo un club.

Belgrano fue el equipo de las gestas heroicas. El del descenso de River. El de las noches imposibles. El de la resistencia popular. Ahora tiene una estrella y eso cambia para siempre la historia del fútbol argentino y cordobés.