El fin de semana de la Fórmula 1 en Montreal dejó una sensación clara en el paddock: la categoría está entrando en un cambio de época. Mientras algunos gigantes intentan sostener estructuras históricas, aparecen pilotos jóvenes que ya no piden permiso y empiezan a disputar liderazgo desde adentro de sus propios equipos.
Los entrenamientos y la Sprint ya habían mostrado un Mercedes dominante. George Russell consiguió la pole position para la carrera principal y también se quedó con la Sprint del sábado, imponiéndose por delante de Kimi Antonelli en un circuito Gilles Villeneuve que premió la agresividad y la precisión. Franco Colapinto, mientras tanto, volvió a destacarse con un Alpine competitivo en tandas largas y una adaptación cada vez más natural al ritmo de la máxima categoría.
En ese escenario, el nombre de Kimi Antonelli terminó de explotar definitivamente. El italiano volvió a destacarse durante todo el fin de semana con un manejo agresivo, veloz y decidido, mostrando una personalidad que empieza a incomodar incluso dentro de Mercedes. Su conducción irreverente, atacando frenajes y tomando riesgos que pocos se animan a asumir, empieza a instalarlo como el gran candidato de esta nueva era de la Fórmula 1.
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Russell había largado desde la pole y mantenía una intensa pelea con su compañero hasta que una falla en la unidad de potencia lo obligó a abandonar en la vuelta 30. Antonelli aprovechó el golpe y se quedó con una victoria enorme en Canadá, la cuarta consecutiva de su temporada. Lewis Hamilton terminó segundo con Ferrari y Max Verstappen completó el podio para Red Bull.
Ferrari, por su parte, atraviesa uno de sus momentos más sólidos del campeonato. Hamilton logró su mejor resultado desde su llegada a la escudería italiana y Charles Leclerc volvió a mostrarse competitivo durante todo el fin de semana. La sensación en Montreal fue clara: Ferrari empieza a despedazar el dominio conceptual que McLaren parecía tener hace apenas algunas fechas.
McLaren vivió uno de sus peores domingos del año. Lando Norris abandonó por problemas en la caja de cambios y Oscar Piastri quedó fuera de los puntos tras una sanción. La apuesta estratégica del equipo británico con neumáticos intermedios terminó siendo un fracaso en una pista cambiante y extremadamente fría.
Del otro lado aparece un escenario mucho más preocupante para Red Bull. Verstappen logró rescatar un tercer puesto importantísimo y su primer podio de la temporada, pero otra vez quedó expuesta la dependencia absoluta del equipo respecto al neerlandés. Sin Max sosteniendo resultados imposibles, Red Bull hoy parece una estructura vulnerable y lejos de aquella máquina dominante que aplastó temporadas enteras.
Y en medio de todos esos movimientos, Franco Colapinto volvió a convertirse en uno de los grandes nombres del fin de semana. El piloto argentino firmó un espectacular sexto puesto, su mejor resultado en Fórmula 1 hasta el momento, en una carrera que varios medios especializados describieron como una verdadera “masterclass” de manejo bajo presión.
Cada carrera parece aumentar su confianza y también el respeto interno dentro de Alpine. Montreal volvió a mostrar a un Colapinto firme, inteligente para administrar momentos críticos y cada vez más cómodo peleando contra pilotos consagrados. Su crecimiento ya no parece una sorpresa pasajera: empieza a perfilarse como una realidad concreta dentro de la categoría.
En Argentina, además, su fenómeno excede lo deportivo. Colapinto volvió a despertar un interés popular por la Fórmula 1 que no se veía desde hace décadas. Cada clasificación, cada adelantamiento y cada radio de equipo genera conversación inmediata en redes sociales, medios y grupos de fanáticos que volvieron a ilusionarse con tener un piloto protagonista en la máxima categoría.
Desde El Colectivo queremos que sigas creciendo, consolidándote y demostrando que el talento argentino puede volver a ocupar un lugar importante en la Fórmula 1. Vamos por más, Franco.