La final del domingo tiene todos los condimentos. Belgrano, el mismo que mandó a River a la B Nacional aquel 26 de junio de 2011, puede convertirse en el primer club indirectamente afiliado a la AFA en ser campeón de una competencia en formato Liga, el logro doméstico más difícil de conseguir. Además, su entrenador Ricardo Zielinski, con una extensa trayectoria en el fútbol argentino, busca su primer título como DT, lo que sería la coronación perfecta para su carrera.
El partido se jugará en Córdoba Capital, casa de Belgrano, y en una fecha simbólica: 24 de mayo, día del nacimiento del Potro Rodrigo Bueno, ídolo popular e hincha del club. Como si fuera poco, el recuerdo del penal que Juan Carlos Olave le atajó a Mariano Pavone a los 24:05 del segundo tiempo en 2011 se convierte en un guiño místico a la fecha de la final.
Del otro lado, River Plate intentará evitar que toda esa mística se transforme en realidad. El Millonario busca su título número 39 en formato Liga, lo que elevaría su palmarés a 73 consagraciones oficiales, quedando a solo una de Boca Juniors y con la chance de superarlo este mismo año. Para Eduardo Coudet, sería su primera coronación como DT de River apenas tres meses después de asumir, uno de los períodos más cortos entre llegada y consagración en la historia del club.
El camino hasta aquí también fue intenso: River venció 1-0 a Rosario Central en semifinales con gol de Facundo Colidio, mientras Belgrano eliminó a Argentinos Juniors en La Paternal tras un empate 1-1 y una tanda de penales infartante (4-3).
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La final entre River y Belgrano es mucho más que un partido: es un choque de memorias, heridas y sueños. Para Belgrano, la posibilidad de escribir una página inédita y coronar a Zielinski; para River, la oportunidad de transformar el recuerdo más doloroso en un nuevo título que lo acerque a superar a Boca. El Kempes será escenario de un duelo cargado de simbolismo, donde cada minuto tendrá sabor a revancha, gloria y destino.