Carlos Alcaraz confirmó que no jugará ni en Roma ni en Roland Garros 2026 por la lesión en su muñeca derecha. La baja implica perder 3.000 puntos en el ranking ATP, un golpe durísimo en su lucha por el número 1 y un vacío enorme en dos de los torneos más importantes de la temporada. El murciano apunta a regresar recién en la gira de césped, con Queen’s y Wimbledon como objetivos inmediatos.
La ausencia de Carlitos no solo mitiga el espectáculo en Roma y París, también redefine la narrativa del año: el tenis se reacomoda y abre un tablero nuevo donde Sinner y Djokovic aparecen como protagonistas absolutos.
La oportunidad de Sinner
El italiano llega como favorito excluyente. Tras conquistar Indian Wells, Miami y Montecarlo, tiene la chance de cerrar una gira de tierra histórica: ganar Madrid, Roma y Roland Garros en un mismo año, algo reservado a los elegidos. Hasta su triunfo en Mónaco, no había levantado títulos importantes en arcilla. Ahora, con Alcaraz fuera, puede consolidar su número 1 y escribir una epopeya comparable a la de Rafael Nadal en sus mejores años.
Djokovic, el eterno contendiente
A sus casi 39 años, Nole sigue siendo el jugador más sólido del circuito si sacamos de la ecuación a Carlitos y Jannik. Lo demostró en Australia: venció a Sinner en semifinales y solo cedió ante Alcaraz en la final. Sin ellos en plenitud, Djokovic aparece como un gran candidato en París. La incógnita es si arriesgará su físico en Roland Garros con Wimbledon en el horizonte, pero nadie duda de que su motivación es seguir sumando títulos grandes.
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La baja de Alcaraz transforma Roland Garros en un torneo distinto. Sinner tiene la oportunidad de consolidar su reinado y Djokovic de demostrar que sigue siendo eterno. El tenis se reacomoda: la ausencia del murciano no solo cambia el espectáculo, también abre un tablero nuevo donde la historia puede escribirse con acento italiano o con la resistencia legendaria del serbio. París será, otra vez, el escenario de un duelo generacional que promete épica.