El Superclásico no fue solo un triunfo xeneize: fue un compendio de símbolos y estadísticas que se suman a la memoria colectiva de un partido eterno. Desde El Colectivo repasamos algunas de ellas.
Paredes invicto contra River
Desde su regreso, ganó los dos choques disputados (2-0 en la Bombonera y 1-0 en el Monumental). A eso se suma el recordado 2-2 en Núñez en 2012, primer clásico tras el regreso de River desde la B Nacional. El festejo con el Topo Gigio fue más que una pose: un mensaje de unión con Riquelme en medio de rumores de tensión.
Úbeda y la marca de DT
Claudio Úbeda está 2-0 en superclásicos contra River. Es el primer entrenador de Boca desde Carlos Ischia (2008) en ganar dos clásicos seguidos; antes, solo Carlos Bianchi lo había logrado.
Balance reciente de clásicos
De los últimos 13 clásicos, Boca solo ganó dos… ambos contra River. La suerte sigue siendo dispar frente a San Lorenzo, Independiente y Racing, donde los resultados no acompañan.
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El debut amargo de Coudet
Eduardo Coudet perdió su primer partido como DT de River. La derrota, más simbólica que deportiva, marca un inicio condicionado por la presión del clásico.
El arco más pesado del país
Leandro Brey respondió en su examen más exigente tras la lesión de Marchesín. El Monumental fue escenario de su consolidación como arquero titular, con atajadas simples pero seguras, y salidas a cortar que sostuvieron el triunfo en algún que otro momento complejo.
Historial ampliado
Boca estiró la ventaja en el historial a 6 partidos de diferencia. El dominio xeneize en el historial ya supera los 40 años de continuidad, un dato que refuerza la narrativa de supremacía en la rivalidad.
El triunfo de Boca no fue solo un penal convertido, fue un compendio de gestos, invictos y récords que alimentan la mística del club. Paredes reafirmó su liderazgo, Úbeda se inscribió en la historia de los técnicos que supieron domar al clásico, y Brey se ganó un lugar en la memoria. El Superclásico dejó historias mínimas que, en realidad, son gigantes: símbolos que hacen de cada Boca-River un capítulo eterno de la cultura argentina.