Viernes 13 de Marzo 2026
REPROBACIÓN

Úbeda, Riquelme, lo evidente y lo que no se quiere ver

En Boca no existe crisis deportiva y mucho menos institucional. Pero algo se percibe en el ambiente y ese algo va dibujando un futuro que puede clausurarse si se actúa a tiempo.

(Fuente: LPF)
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Boca empató 1-1 con San Lorenzo en La Bombonera y selló así su cuarto empate consecutivo como local. El resultado, que en otro contexto podría leerse solo como un punto en un clásico picante entre dos clubes que siempre se sacan chispas, se convirtió en un nuevo capítulo de frustración para los hinchas. La victoria 3-0 frente a Lanús en condición de visitante había traído un aire de calma, pero la Bombonera volvió a ser escenario de reproches, insultos y un clima enrarecido.

El foco no está tanto en el juego —que fue correcto en líneas generales— sino en las decisiones. Úbeda hizo un solo cambio y lo realizó recién a los 92 minutos: sacó a Adam Bareiro, el centrodelantero, cuando el recurso más empleado era justamente el centro. El gesto tardío, casi simbólico, recordó a aquella semifinal contra Racing donde también realizó un único cambio y fue para sacar al Changuito Zeballos, el mejor jugador del equipo.

(Fuente: La12)

El rechazo hacia Úbeda es multitudinario y casi unánime. El hincha de Boca no le perdona la falta de respuestas tácticas, la demora en las decisiones, la sensación de que el equipo se dirige hacia un final accidentado sin que nadie tome el timón con firmeza. La Bombonera, que suele ser un hervidero de pasión, se transformó en un tribunal que exige acción.

Y ahí aparece la figura de Juan Román Riquelme. El presidente y líder político del club tiene en sus manos la decisión más importante: ¿esperará el impacto, como dice la canción de la Bersuit, o elegirá un entrenador antes de que el desenlace sea inevitable? La historia de Boca en los últimos años está marcada por decisiones que no fueron tomadas a tiempo, por comodidades que luego se transforman en infiernos y por fijaciones que cambiaron el rumbo deportivo del equipo, que no sale campeón desde 2023. Hoy, la falta de reacción se convierte en el tema central.

(Fuente: DiarioXeneize)

El fútbol es un juego de momentos, y los momentos se definen por decisiones. Úbeda parece haber perdido ese pulso, y la Bombonera lo sabe. Riquelme, que construyó su carrera con la inteligencia de leer lo evidente y lo invisible, deberá decidir si actúa ahora o si deja que el accidente se consuma.

Porque en Boca lo evidente está frente a todos: el equipo necesita un cambio. Y es ahora. Ya mismo. Lo que no se quiere ver es que el tiempo para hacerlo se acorta. Y cada resultado insatisfactorio, cada silencio en el banco, cada insulto en la tribuna, es un recordatorio de que las decisiones, cuando llegan tarde, ya no son decisiones: son consecuencias. La Libertadores está en el horizonte.