La entrevista radial dejó frases que encendieron el mercado: “Si Marcelo Gallardo me llama, mañana mismo viajo a la Argentina”, dijo Sebastián Villa, dejando claro su deseo de vestir la camiseta de River. El colombiano agregó: “Mi relación con Riquelme no terminó bien. Boca ya es pasado”, en un gesto que marca distancia con el dirigente que lo sostuvo en sus momentos más difíciles.
Vale recordar que Juan Román Riquelme, presidente de Boca, fue quien más apoyo le brindó cuando el jugador enfrentaba un proceso judicial por violencia doméstica contra su expareja. El club lo mantuvo activo pese a la presión mediática, hasta que un tribunal lo declaró culpable. Hoy, Villa responde con declaraciones que tensan aún más esa relación.
Tras su salida de Boca, Villa emigró a Europa y firmó con el Beroe Stara Zagora de Bulgaria, pese a mantener vínculo contractual con el xeneize. Ese movimiento generó conflictos legales y deportivos. En 2025 recaló en Independiente Rivadavia de Mendoza, donde se convirtió en figura y levantó la Copa Argentina, devolviendo protagonismo a un club histórico de Mendoza.
Su presente lo encuentra en el centro de rumores: River mostró interés, pero las negociaciones se complicaron por la cifra que pide Independiente Rivadavia, cercana a los 12 millones de dólares. Mientras tanto, Villa se encarga de mantener viva la novela con declaraciones que mezclan deseo, provocación y ruptura con su pasado.
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Villa vuelve a ser noticia por lo que dice tanto como por lo que juega. Su deseo de llegar a River, la distancia con Riquelme y el recuerdo de su paso por Europa convierten su historia en una trama de verano que combina talento, polémica y tensión política. En el fútbol argentino, Villa demuestra que siempre tiene algo más para agregar al guion.