En el tenis de elite, el talento no alcanza. Hace falta sostén, método, prevención. Y Jannik Sinner, actual número 2 del mundo y campeón del Australian Open y de Wimbledon, lo sabe.
Por eso acaba de incorporar a su equipo al fisioterapeuta argentino Alejandro Resnicoff, un profesional con más de dos décadas de experiencia en el circuito ATP, que trabajó con figuras como David Nalbandian, Juan Mónaco, Diego Schwartzman y Guido Pella.
La llegada de Resnicoff no es casual: Sinner atraviesa una etapa de consolidación, con calendario exigente, superficie variable y objetivos ambiciosos. El cuerpo, en ese contexto, se vuelve territorio estratégico. Y el argentino aporta lo que pocos tienen: lectura biomecánica, sensibilidad muscular, conocimiento del ritmo competitivo y capacidad de anticipación.
Resnicoff es especialista en prevención de lesiones, recuperación post partido y planificación de cargas, tres aspectos clave para un jugador que combina potencia con desplazamiento explosivo. Además, su enfoque integral —que incluye trabajo de movilidad, respiración y control neuromuscular— encaja perfecto con el estilo de Sinner, que busca evolucionar sin perder frescura.
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La relación entre ambos comenzó en torneos compartidos, y se formalizó esta semana en Sofía, Bulgaria, donde Sinner se prepara para la gira indoor. El argentino se suma al equipo liderado por Darren Cahill, y ya trabaja en sesiones específicas para mejorar la resistencia articular y la recuperación entre partidos.
En un circuito donde las lesiones marcan la diferencia entre estar y competir, la figura del fisioterapeuta se vuelve central. Y Sinner, que apunta al número uno, eligió a un argentino para cuidar lo más valioso: su cuerpo.