Lunes 15 de Septiembre 2025
JUGADOR INSIGNIA

Rodrigo De Paul, 80 veces Motorcito: el engranaje silencioso de la Scaloneta

El mediocampista llegó a una marca histórica con la Albiceleste. No siempre brilla, pero sin él el equipo no arranca. Literal.

(Fuente: Reuters)
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Rodrigo De Paul cumplió 80 partidos con la Selección Argentina en la derrota ante Ecuador por la última fecha de las Eliminatorias. Y aunque el resultado no acompañó, el número sí: el volante se convirtió en el 13º jugador con más presencias en la historia albiceleste, superando a figuras como Batistuta, Tevez y Sorín. Pero más allá de la estadística, lo que se celebra es su rol: ese lugar entre lo invisible y lo imprescindible que define a los verdaderos motores de un equipo.

Desde su debut en 2018, De Paul fue el primer nombre que Scaloni escribió en cada lista. Jugó todos sus partidos bajo el ciclo del DT, y fue parte de los cuatro títulos que definieron esta era dorada: Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial de Qatar y Copa América 2024. Su aporte no se mide en goles (apenas dos) ni en asistencias (once), sino en kilómetros recorridos, coberturas tácticas, relevos defensivos y esa capacidad de estar donde nadie lo ve, pero todos lo necesitan.

(Fuente: LosAngelesTimes)

En el campo, De Paul es el equilibrio. Presiona, recupera, distribuye y acompaña. Es el que corre cuando Messi camina, el que cubre cuando Enzo Fernández vuela, el que grita cuando Otamendi se va. Su estilo no es vistoso, pero es vital. Y su personalidad, mezcla de líder silencioso y bromista serial, lo convirtió en el termómetro emocional del grupo. Cuando él está bien, el equipo respira. Cuando él se enoja, todos se ajustan.

(Fuente: U24)

Scaloni lo sabe. Por eso lo eligió como capitán cuando Otamendi fue expulsado ante Ecuador. Y por eso lo sigue convocando, incluso cuando su nivel en clubes fluctúa. Porque De Paul no es solo un jugador: es una idea. La idea de que el fútbol se construye desde el esfuerzo, la lealtad y el compromiso. Y que los títulos no se ganan solo con talento, sino con tipos que están dispuestos a correr 90 minutos para que otros brillen.

Rodrigo De Paul llegó a 80 partidos con la camiseta más linda de todas. Y lo hizo sin estridencias, sin marketing, sin necesidad de protagonismo. Como los buenos mediocampistas: los que no aparecen en los resúmenes, pero están en cada jugada. El Motorcito sigue andando. Y mientras lo haga, la Scaloneta tendrá combustible para seguir soñando.