Jannik Sinner no afloja. Este martes, el italiano de 24 años se consagró campeón del ATP 500 de Pekín, venciendo al joven estadounidense Learner Tien por un doble 6-2 en apenas 74 minutos. Fue su tercer título del año —tras el Australian Open y Wimbledon— y el 21.º de su carrera, en una temporada que lo tiene como protagonista absoluto de la lucha por el número 1 del mundo.
Con esta victoria, Sinner recortó 170 puntos a Carlos Alcaraz, quien había ganado el ATP de Tokio pero se bajó de Shanghái por una torcedura de tobillo. El español lidera el ranking con 11.540 puntos, mientras que el italiano lo sigue de cerca con 10.950, a solo 590 de distancia.
Y acá empieza el vértigo. Sinner tiene por delante cuatro torneos clave:
Masters 1000 de Shanghái, donde defiende 1.000 puntos
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Masters 1000 de París-Bercy, donde puede ganar 1.000
ATP Finals de Turín, donde defiende 1.500 como campeón vigente.
Alcaraz, en cambio, perderá 200 puntos por no jugar Shanghái y solo defiende 100 en París y 200 en las Finals. Si Sinner gana Shanghái y Viena, podría llegar a París como número 1. Y si mantiene el ritmo, podría cerrar el año con una ventaja sólida, repitiendo el liderazgo que ya alcanzó en 2024.
¿Puede ganar todo lo que queda? Difícil, pero no imposible. Su nivel actual, su consistencia y su calendario lo favorecen. Y con Alcaraz en pausa, el italiano tiene la oportunidad de escribir una temporada que se recuerde por décadas.
La lucha por el número 1 ya no es solo estadística. Es narrativa, es tensión, es duelo silencioso entre dos talentos que están marcando una era. Y si Sinner logra ganar todo lo que queda, no será solo campeón: será símbolo de una nueva hegemonía.