Miércoles 1 de Octubre 2025
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Russo, Riquelme y Boca: cuando el fútbol se debate entre los deberes y los afectos

El DT xeneize atraviesa una situación delicada de salud y no pudo estar presente en el último partido. Mientras los hinchas reclaman un reemplazo efectivo, Riquelme sostiene el vínculo con respeto y afecto. ¿Qué pesa más: la exigencia deportiva o la lealtad humana?

(Fuente: El gráfico)
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El sábado por la noche, Boca enfrentó a Defensa y Justicia sin Miguel Ángel Russo en el banco. El entrenador, afectado por una situación de salud que se ha vuelto cada vez más visible, no pudo asistir al partido ni participar activamente de los entrenamientos previos. En su lugar, Claudio Úbeda dirigió al equipo, en lo que parece ser una dinámica que se repetirá en el corto plazo.

La ausencia de Russo no es nueva, pero esta vez se sintió más que nunca. Y con ella, se reavivó un debate que excede lo táctico: ¿hasta dónde se puede sostener un vínculo profesional cuando las condiciones físicas ya no permiten ejercer el rol con plenitud? ¿Qué lugar ocupa la lealtad en un club donde la exigencia es permanente?

Según versiones cercanas al club, Juan Román Riquelme ha decidido respetar el contrato de Russo hasta el final, más allá de su presencia física. No se trata solo de gratitud por los títulos obtenidos ni de respeto por su trayectoria. Se trata de una forma de entender el fútbol como espacio de vínculos, de afectos, de códigos que no siempre responden a la lógica del rendimiento.

(Fuente: ESPN)

Pero del otro lado, los hinchas reclaman. Y con razón. Boca necesita un DT que esté presente, que trabaje día a día, que tome decisiones en tiempo real. El equipo muestra altibajos, y la incertidumbre sobre el liderazgo técnico se vuelve ruido constante. La exigencia deportiva no se detiene, y el amor por Russo no alcanza para calmar la necesidad de respuestas, con la clasificación a la Copa Libertadores como principal objetivo.

Lo que se plantea, entonces, es un contraste de deberes. El deber institucional de sostener a quien ha dado tanto, frente al deber competitivo de garantizar el mejor funcionamiento posible. El deber humano de acompañar en la fragilidad, frente al deber profesional de actuar con eficacia.

(Fuente: U24)

Riquelme, que siempre ha sido un defensor de los vínculos profundos, parece haber elegido el afecto por sobre la urgencia. Y en esa decisión hay algo que conmueve, aunque incomode. Porque el fútbol, por más profesional que sea, sigue siendo territorio de emociones. Y Russo, más allá de su estado actual, sigue siendo parte de la identidad emocional de este Boca.